Gastos Veterinarios 7 min de lectura

Precio de una cirugía de cataratas en perros

Actualizado: 17/07/2026

Por Equipo MiMascotaCubierta Información verificada ✓
Perro senior en consulta oftalmológica veterinaria rodeado de instrumental quirúrgico, gafas de diagnóstico y una carpeta médica, ilustración estilo acuarela vintage

Un día notas que tu perro choca con los muebles o duda antes de bajar la escalera, y la sospecha aparece: puede ser cataratas. El precio de la cirugía de cataratas en perros es una de las primeras preguntas que surgen, junto con si realmente vale la pena operar. Aquí vas a encontrar rangos de costo reales en Argentina y México, qué factores mueven el precio y qué esperar del proceso quirúrgico.

La buena noticia es que esta cirugía tiene una de las tasas de éxito más altas dentro de la oftalmología veterinaria, siempre que se detecte y trate a tiempo.

¿Cuánto cuesta la cirugía de cataratas en perros en Argentina y México?

En Argentina, el costo promedio de una cirugía de cataratas ronda entre $70.000 y $90.000 ARS por ojo, según datos publicados por clínicas de oftalmología veterinaria. El valor final varía según qué tan avanzada esté la catarata y si se coloca o no un lente intraocular durante la operación.

En México, la cirugía —contemplando ambos ojos— suele costar entre $15.000 y $26.000 MXN, de acuerdo con información de Wamiz. Ese monto no incluye la evaluación médica general previa, los estudios de laboratorio de rutina ni los controles oftalmológicos posteriores a la cirugía, que se suman aparte.

Vale aclarar que en ambos países son pocos los centros veterinarios que cuentan con el equipamiento especializado para esta cirugía, por lo que suele realizarse en hospitales veterinarios privados con oftalmólogos certificados, lo que también influye en el precio final.

¿Qué factores determinan el precio de la cirugía?

El monto que vas a pagar no depende solo de la técnica quirúrgica en sí. Estos son los factores que más pesan:

Uso de lente intraocular

Colocar un lente intraocular durante la cirugía —para reemplazar el cristalino removido— eleva el costo respecto de una cirugía sin lente, pero mejora la calidad de visión resultante.

Avance de la catarata

Una catarata inmadura, detectada temprano, implica menos riesgo de complicaciones como uveítis facoinducida o glaucoma secundario. Cuanto más madura o avanzada está, más compleja (y más cara) puede resultar la intervención.

Estudios previos obligatorios

Antes de operar, el veterinario oftalmólogo necesita un examen general de salud, análisis de sangre de rutina y pruebas diagnósticas oftalmológicas específicas (como electrorretinograma) para confirmar que el ojo es apto para la cirugía.

Uno o ambos ojos

Si la catarata afecta ambos ojos, operarlos juntos o en sesiones cercanas suele ser más eficiente en costo que dos procedimientos separados en el tiempo, aunque la decisión depende del caso clínico.

¿Por qué le salen cataratas a mi perro? Diabetes y otras causas

La causa más común de cataratas en perros es la diabetes: hasta el 75-80% de los perros diabéticos desarrolla cataratas durante el primer año tras el diagnóstico, especialmente si la enfermedad no está bien controlada. El exceso de glucosa se transforma en sorbitol dentro del cristalino, que absorbe agua y lo deforma, generando opacidad de forma rápida.

Pero la diabetes no es la única causa. También influyen la edad —la frecuencia de casos aumenta notablemente a partir de los 7 años— y la predisposición genética de ciertas razas. Según un estudio realizado en Medellín, Colombia, los perros machos, de raza Poodle, Schnauzer y mestizos figuran entre los más afectados, mientras que la catarata congénita es más frecuente en Golden Retriever, West Highland, Husky Siberiano y Cocker Spaniel.

Si tu perro pertenece a una de estas razas o ya fue diagnosticado con diabetes, puede ser útil revisar cuánto gasta cada raza en el veterinario en promedio para dimensionar el presupuesto de salud a largo plazo, ya que ambas condiciones suelen ir de la mano.

¿Qué tan efectiva es la cirugía y qué riesgos tiene?

Con la técnica de facoemulsificación —la más utilizada actualmente—, la tasa de éxito ronda el 90-95%, considerándose exitosa cuando el perro recupera visión suficiente para desenvolverse con normalidad. El postoperatorio suele ser simple: la incisión es de apenas dos milímetros sobre el ojo, prácticamente imperceptible, y el tratamiento se completa con colirios durante varias semanas.

Como toda cirugía, existen riesgos, aunque poco frecuentes: edema corneal, hemorragia intraocular, desprendimiento de retina o, en los casos más serios, glaucoma secundario. Consultá siempre con tu veterinario antes de tomar decisiones sobre la salud de tu mascota, ya que él puede evaluar si tu perro es un buen candidato quirúrgico según su estado general y el grado de avance de la catarata.

Tabla de precios orientativos (Argentina y México)

ConceptoArgentina (ARS)México (MXN)
Cirugía por ojo (sin lente intraocular)$70.000 – $90.000incluido en paquete
Cirugía ambos ojos (con lente intraocular)$140.000 – $200.000 estimado$15.000 – $26.000
Evaluación oftalmológica previa$20.000 – $40.000$1.000 – $2.500
Estudios de laboratorio de rutina$15.000 – $30.000$500 – $1.500
Controles postoperatorios (por consulta)$10.000 – $20.000$400 – $800

Precios orientativos. Pueden variar según clínica, ciudad, uso de lente intraocular y complejidad del caso. Última actualización: julio 2026.

Qué esperar el día de la cirugía y durante la recuperación

La cirugía de cataratas en perros se realiza bajo anestesia general y suele durar entre 30 y 60 minutos por ojo, dependiendo de si se coloca lente intraocular. La mayoría de los perros vuelve a casa el mismo día o al día siguiente, con un collar isabelino puesto para evitar que se froten el ojo operado.

Durante las primeras dos semanas, el tratamiento posquirúrgico suele incluir colirios antiinflamatorios y antibióticos varias veces al día, además de controles periódicos con el oftalmólogo veterinario para verificar que la presión intraocular y la cicatrización evolucionen bien. Es un cuidado que exige constancia por parte del dueño, pero no requiere hospitalización prolongada ni equipamiento especial en casa.

La recuperación visual suele notarse de forma progresiva: muchos dueños reportan que su perro empieza a esquivar obstáculos y a moverse con más seguridad ya en la primera semana, aunque la visión definitiva se estabiliza recién varias semanas después, una vez que el ojo termina de cicatrizar por completo. Mantener al perro con actividad física limitada durante ese período —sin saltos ni juegos bruscos— es clave para no comprometer el resultado de la cirugía.

Cómo decidir si operar y cómo prepararte

Antes de resolver si avanzar con la cirugía, conviene tener en cuenta la edad general del perro, si tiene otras condiciones de salud (como diabetes no controlada) y qué tan afectada está su calidad de vida por la pérdida de visión. Sin cirugía, el riesgo de complicaciones como uveítis o glaucoma secundario tiende a aumentar con el tiempo, por lo que postergar la decisión no está exento de consecuencias.

Si el presupuesto es un factor determinante, vale la pena comparar presupuestos entre distintas clínicas oftalmológicas veterinarias y preguntar por planes de pago, ya que varios hospitales ofrecen financiamiento para procedimientos de este tipo. También es un buen momento para revisar si cuentas con cobertura para gastos veterinarios grandes, sobre todo si tu perro pertenece a una raza con mayor predisposición genética a esta condición.

Cómo abaratar el costo sin resignar calidad médica

Antes de descartar la cirugía por presupuesto, conviene explorar algunas alternativas reales. Los hospitales veterinarios universitarios, cuando existen en tu ciudad, suelen ofrecer procedimientos oftalmológicos a un costo menor que las clínicas privadas, bajo supervisión de especialistas certificados. También es útil pedir un presupuesto detallado por escrito en más de una clínica, ya que el precio final puede variar bastante entre centros de la misma ciudad según el equipamiento y la experiencia del cirujano.

Otro punto a considerar es el momento del diagnóstico: cuanto antes se detecta la catarata, más simple y económica tiende a ser la cirugía, porque se evitan complicaciones asociadas a cataratas maduras o hipermaduras. Un control oftalmológico anual, especialmente en perros mayores de 7 años o en razas con predisposición genética, ayuda a detectar el problema en una etapa más manejable tanto en términos médicos como económicos.

Por último, si tu perro es diabético, mantener la enfermedad bien controlada con el tratamiento indicado por tu veterinario puede retrasar la aparición o el avance de las cataratas, lo que en algunos casos da más tiempo para planificar el presupuesto de la cirugía con calma.

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Preguntas frecuentes

En Argentina, la cirugía suele costar entre **$70.000 y $90.000 ARS** por ojo, según reportan clínicas oftalmológicas veterinarias. En México, el rango habitual es de **$15.000 a $26.000 MXN** por ambos ojos, sin contar estudios previos, medicación ni controles postoperatorios.

Sí. Con la técnica de facoemulsificación, la tasa de éxito ronda el **90-95%**, considerándose exitosa cuando el perro recupera visión suficiente para llevar una vida normal. El pronóstico es mejor cuanto antes se detecta y opera la catarata.

La diabetes es una causa frecuente, pero no la única: las cataratas también aparecen por edad, predisposición genética en ciertas razas o como secuela de otra enfermedad ocular. Un examen oftalmológico veterinario permite identificar la causa específica en cada caso.

Razas como Poodle, Schnauzer, Golden Retriever, Cocker Spaniel y Husky Siberiano muestran mayor predisposición, según registros veterinarios. También los perros diabéticos y los mayores de 7 años tienen un riesgo notablemente más alto.

Depende del caso: si solo un ojo está afectado, se puede operar únicamente ese. Muchos perros con cataratas bilaterales, sin embargo, se benefician de operar ambos ojos en la misma cirugía o en sesiones cercanas, según indique el oftalmólogo veterinario.

El perro puede adaptarse parcialmente a la pérdida de visión gradual, pero sin cirugía el riesgo de complicaciones como uveítis o glaucoma secundario aumenta con el tiempo. Consultá siempre con tu veterinario antes de tomar decisiones sobre la salud de tu mascota.

Algunas pólizas incluyen cobertura oftalmológica, pero suelen excluir casos donde la catarata ya era preexistente o derivaba de una diabetes diagnosticada antes de contratar el seguro. Conviene revisar la letra chica de exclusiones antes de necesitar el procedimiento.

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